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martes, 19 de julio de 2011

19-7-1991: Ahí empezó todo

Hace hoy 20 años que empezó una nueva época en el ciclismo. Un corredor navarro que ya había dado muestras de calidad en años anteriores ayudando a Perico y que venía de ganar la crono previa a los Pirineos, atacaba en el descenso del mítico Tourmalet. 2 puertos después, y en compañía de Chiapucci, cruzaba la meta de Val Louron sacando tiempo al resto de rivales y enfundándose ese amarillo que llevaría los siguientes 5 años. Miguel Indurain estaba entrando en la historia del ciclismo.

Es muy típico que en fechas señaladas se haga la pregunta de "¿Dónde estaba usted ese día?". Pues a mi por suerte o por desgracia me tocó vivirla en Pamplona. Por desgracia porque tuve que ir días antes a mi ciudad natal por la enfermedad y muerte de mi abuela. Y por suerte... porque dónde mejor que en esas tierras el poder vivir la épica del corredor navarro. Ese día me encontraba junto con algún familiar en las piscinas del Oberena. Yo tenía 12 años y ya me gustaba el ciclismo entonces (desde muy pequeño sentí admiración por este deporte). Si no... qué hacía un chaval de esa edad en el bar social de las piscinas en vez de estarme pegando un chapuzón o jugando en el frontón. Yo elegí pegarme al televisor, junto con un montón de aficionados más. En Navarra ya se tenía a Miguel como un ídolo. Corredor de la tierra y en un equipo de casa. Cuando las imágenes de TVE lo enfocaron me acuerdo que hubo momentos de dudas, porque no se sabia si iba escapado o se había quedado. Enseguida nos dimos cuenta que lo que había hecho era lanzarse a tumba abierta bajando ese puerto que estaba empezando a conocer. El resto de la etapa los gritos no dejaban de sonar en el local animando a nuestro paisano e intentando empujarle camino de Val Louron. Sentimos algo de decepción cuando no ganó la etapa, pero enseguida se tiñó de alegría cuando lo vimos, por primera vez, vistiendose esa prenda amarilla que tan bien le sentaba.

A partir de ese dia todo cambió. Un nuevo ídolo acababa de nacer e hizo que mucha gente se enganchara a este deporte, perdiendo muchas tardes de siestas veraniegas para ver como nuestro campeón dejaba a todos con la boca abierta en las carreteras de Luxemburgo, iba eliminando rivales camino de Hautacam o sufría sobre las 2 ruedas con 39 de fiebre jugándose el Tour en una contrarreloj.

Gracias Miguel por habernos hecho disfrutar esas tarde de hace ya 20 años.